Martí-Mingarro: CIAR busca que haya arbitrajes, no llevar a un país concreto los arbitrajes

luis marti ciar trata de que haya arbitrajes no de llevarlos a un país u otro

A raíz de la celebración de la última Asamblea del Centro Iberoamericano de Arbitraje (CIAR) y en relación al papel que puede desempeñar el centro, el presidente de CIAR Luis Martí-Mingarro habla de la consecución de una iniciativa que «no trata tanto de llevar a un país o a otro los arbitrajes si no de dar el acceso a los diferentes países iberoamericanos a operaciones transfronterizas».

Y añade que en CIAR se busca que haya arbitrajes, no llevar a un país concreto los arbitrajes: «En la tarea iberoamericana estamos implicados todos», y destaca la relevancia de la participación de todos los socios mexicanos respaldando en bloque la iniciativa CIAR.

El presidente, asimismo, traslada su buena impresión y la buena participación y motivación del Colegio de Abogados de Costa Rica en la convicción de la necesidad y futuro del Centro.

El Centro Iberoamericano de Arbitraje. Un objetivo alcanzado, un punto de partida

A continuación y con motivo de la tercera asamblea en la que además con la aprobación del Código de Ética de la Función Arbitral se ha completado el marco normativo del Centro, aludimos a la comunicación «El Centro Iberoamericano de Arbitraje. Un objetivo alcanzado, un punto de partida» que Luis Martí-Mingarro realizara en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación el 8 de febrero de 2016:

«La voluntad fundacional de organizaciones empresariales e instituciones de la abogacía concurre con fuerza y con vigor para poner a disposición de los operadores iberoamericanos un arbitraje asequible, entendible, cercano, seguro y exigente en cuanto a calidad.»

Martí-Mingarro defiende la creación de un órgano de arbitraje iberoamericano «para que podamos dirimir nuestros conflictos transfronterizos en sede arbitral, en nuestra lengua y con nuestro derecho«.

A través de la defensa del arbitraje con palabras como las siguientes: «Con carácter pacíficamente aceptado en la dogmática y en la práctica, puede decirse que cuando las partes de un contrato pactan el arbitraje como forma de resolver los conflictos que pudieran surgir en su desarrollo y ejecución, están ensanchando y fortificando su propio espacio de libertad.»

muchas veces las tensiones surgen de la desconfianza que producen la lejanía, el costo y los modos jurídicos de allende nuestro entorno cultural

«Desde luego, en Iberoamérica se han presentado en ciertos momentos fricciones muy explícitas de convivencia normativa entre Constitución y arbitraje. Hoy día puede decirse que aunque no hayan terminado esas fricciones, parece despejarse el camino, pues muchas veces las tensiones surgen de la desconfianza que producen la lejanía, el costo y los modos jurídicos de allende nuestro entorno cultural.»

En relación a los actuales foros internacionales de arbitraje de inversión

«No es menos cierto que esa selecta vanguardia del arbitraje ha presentado sus mejores logros en un determinado y alto nivel de la conflictividad mercantil internacional. Pero el curso de los tiempos ha presentado algunas novedades que han ido distanciando el arbitraje respecto a una inmensa mayoría ‑cuantitativa‑ de las transacciones internacionales en Iberoamérica.» Más adelante explica que las prestigiosas instituciones de arbitraje comercial internacional el arbitraje comercial internacional «han ido quedando alejadas, como ya se ha dicho, por sus costos, por su lengua y por su idiosincrasia jurídica a veces tan distante de la nuestra.»

Clarividente en relación con las preocupaciones de Iberoamérica en torno al arbitraje de inversión y a recurrir a foros lejanos, Martí-Mingarro indica que: «son países que fueron exportadores de materias primas y monocultivos económicos y que ahora están necesitados de inversión extranjera, y preocupados por el poderío dominante de los inversionistas

foro en lengua extraña, lejano en el espacio, sujeto a un marco jurídico heterogéneo y también, al menos en parte, ajeno a nuestra idiosincrasia. Por no hablar de su costo.

En relación a la lejanía de los sistemas de arbitraje de inversiones habla de: «foro en lengua extraña, lejano en el espacio, sujeto a un marco jurídico heterogéneo y también, al menos en parte, ajeno a nuestra idiosincrasia. Por no hablar de su costo.»

Su punto de vista sobre la actual situación se resume en el siguiente párrafo: «inadvertidamente se transfiere de manera difusa la decisión de los conflictos hacia los centros de poder económico y financieros, y a las partes más poderosas, a favor de quienes crean las preeminencias, las excepciones, las normas más o menos escritas, más o menos “suaves”, más o menos inaplicables, más o menos reguladas o desreguladas. Se abre camino el llamado “soft law” que circula con desenfado por el mundo arbitral minando la certeza de las normas y arrumbando el valor de la “seguridad jurídica”, que queda en manos de fuentes grises de derecho suave…»

Sobre la lengua

Martí-Mingarro la da una gran importancia a la lengua como herramienta de los juristas, de los abogados: «la lengua incorpora desde luego la armonía e identificación de sus ordenamientos, que son también sustancialmente homogéneos. Lo fueron los del pasado (recordemos a Couture) y han de serlo también las normas de nueva creación», para concluir que: «Desde esta convicción sobre la necesidad de tener un foro en el que dirimir mediante arbitraje, conforme a nuestra manera de ver el derecho y conforme a las lenguas en que nos expresamos todos los días, hemos venido postulando la creación del Centro Iberoamericano de Arbitraje (CIAR).»

Leer el artículo completo: El Centro Iberoamericano de Arbitraje. Un objetivo alcanzado, un punto de partida

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